
A lo largo de la presente temporada, he tenido que fastidiarme escuchando las necedades y sandeces que más de un pseudosevillista, (supuestamente influenciado por aquellos que no nos quieren) han largado hacia la figura de Ernesto Javier Chevantón.
Qué queréis que os diga. Para mí un tío que se parte el pecho por la elástica del equipo de mis amores, merece como mínimo el más absoluto de los respetos. Luego, la Diosa fortuna que por el momento le es esquiva, dictaminará sentencia; pero la puntuación de aprobado, ya la tiene de antemano.
En nuestro Himno, el de siempre, aparece una frase que nos identifica. "El equipo de la casta y el coraje", y quién mejor que Cheva para encabezar este lema.
Ernesto Javier Chevantón, es uno de esos futbolistas en peligro de extinción. Y a mi siempre me han gustado este tipo de futbolistas. Quién no recuerda a jugadores como Inti Podestá, Darío Silva, Simeone, Luis Enrique, Hristo Stoichkov, Eric Cantoná... futbolistas hechos de otra pasta. De esos que enganchan al aficionado desde el minuto 1 de partido hasta el pitido final, que juegan con el corazón y que jamás dan un balón por perdido.
Se me pone la carne de gallina al ver le explosión de rabia contenida que escenifica este futbolista cada vez que marca un gol. Esos puños apretados, esas venas del cuello hinchadas, esos ojos enrojecidos de cólera... Esa mirada perdida, mientra busca en los lugares más recónditos de su mente, la glándula que segrega la sustancia del sentimiento de recompensa que contrareste el agrio sabor de los malos momentos vividos en pretemporada; entre lesiones, ausencias de las convocatorias por decisiones técnicas, murmullos en el estadio por parte de algunos aficionados, y sobre todo, las críticas malintencionadas de la prensa.
Hasta ahora, casi nada le ha salido bien. Ha tenido siempre que remar a contracorriente. Lesionado nada más llegar, sin pretemporada, con el peso a sus espaldas de saberse el fichaje más caro de la historia del Sevilla FC, sin el beneplácito de su entrenador... Muchas desventajas contra las que luchar. Cualquier futbolista en su situación, ya haría tiempo que hubiese bajado los brazos. Pero él NO. Es testarudo como una mula, y estoy seguro de que triunfará en el Sevilla FC cambiando las dudas por convencimientos, tornando los pitos en aplausos y transformando los "uis" en golazos.
Ha llegado la hora de callar bocas. Ha llegado la hora de demostrar quién puede darle la vuelta a la tortilla. Ha llegado la hora de enseñar a todos quién tiene el duro. Ha llegado la hora de, de, de...
Ha llegado la hora de Don Ernesto Javier Chevantón, el pistolero uruguayo.
Ánimo Cheva, los sevillistas de raza estamos contigo.
Antonio Diago González
2 comentarios:
Menos mal que vuelves a escribir, mamona. Vaya talento desperdiciado el tuyo. Estudia periodismo que sirves para esto.
Saludos, Chapi
Forza Sevilla
Forza Chevantón
Grandioso artículo.
Tu amigo, Antonio Manuel de Pilas
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